
¿Puede la perfumería de lujo ser divertida? Si durante años la alta perfumería se ha expresado mediante códigos elitistas que provocaban distanciamiento, la marca de perfumes Kayali ha sabido darle la vuelta a estos códigos.
Ingredientes gourmand dirigidos a un público adulto, una estética sofisticada pensada para ser compartida en redes sociales y un storytelling cercano y emocional. El resultado: en apenas ocho años, Kayali se ha convertido en una firma globalmente reconocida y admirada.
Detrás de la marca está Mona Kattan, empresaria carismática y apasionada de las fragancias, que ha logrado transmitir su forma de disfrutar del perfume por puro placer. ¿Eres ya uno de los best fragrance friends de Kayali?
El sueño de Mona Kattan
Kayali, que significa “mi imaginación” en árabe, nace en 2018 como el proyecto personal de Mona Kattan dentro del universo Huda Beauty. Desde el inicio, la marca adopta un posicionamiento contemporáneo y muy alineado con la cultura digital. En 2025, Kayali se independiza e inicia una nueva etapa en la que Mona impulsa la marca bajo una visión de “innovación audaz”.

Perfume por capas, el arte del layering
Aunque el layering no es una práctica nueva, Kayali lo reinterpreta y lo adapta a los códigos del consumidor actual. Aquí, perfumarse por capas es una forma de personalización y de expresión personal.
Este enfoque convierte al usuario en cocreador: cada fragancia funciona como una nota dentro de una playlist olfativa. Podemos decidir qué vamos a mezclar según nuestro estado de ánimo, realizar mezclas tan complejas como deseemos y divertirnos cada día con nuestra colección de perfumes.
Kayali entiende el layering como una firma olfativa que se logra al mezclar varias fragancias.

Gourmand sin complejos
Si hubiera que definir Kayali con una palabra, sería gourmand. Pero no un gourmand infantil, sino un gourmand adulto. La marca explora sin miedo notas comestibles (vainilla, caramelo, praliné y frutas confitadas).
Frente al discurso tradicional del lujo, Kayali apuesta por el exceso equilibrado: combinando dulzura y sensualidad en fragancias fáciles de llevar, donde el placer y la conexión emocional pesan más que la complejidad. ¿Cómo te quieres sentir hoy?

Sentido de comunidad
Como marca joven con ADN digital, Kayali ha sabido construir una comunidad sólida y participativa. Mona Kattan y su equipo comparten el universo de la marca desde la cercanía, la empatía y el humor. ¡El perfume se convierte en diversión!
En lugar de descripciones rígidas, Kayali comunica sensaciones: “huele a chica rica”, “huele a cita”, “huele a abrazo”, “huele a postre”. Prima la emoción y la sensorialidad, así como la capacidad de hacer que el perfume se entienda —y se desee— más allá de la pantalla.

Los perfumes más deseados
A pesar de su juventud, Kayali ya cuenta con algunas fragancias icónicas. Vanilla 28 se ha convertido en un referente de la vainilla: fácil de combinar, con una calidez sexy y especialmente apreciada para el layering.
También destaca Lovefest Burning Cherry 48 que concede protagonismo a una cereza oscura: una fruta que en la perfumería actual nos traslada a territorios prohibidos y nocturnos.
Yum Pistachio Gelato 33, con notas de pistacho, crema batida y malvavisco, representa el lado más jovial, lúdico y viral de la marca.
¿Perfumería de lujo o nicho?
Kayali ocupa un espacio híbrido: no es perfumería nicho en el sentido clásico, pero tampoco una fragancia de gran consumo. Se posiciona como una marca premium accesible, altamente deseable por imagen y por rendimiento.
Su ventaja competitiva está en combinar tres cosas: un ADN olfativo reconocible (dulzor sofisticado), una narrativa clara (layering) y una estética icónica, más potente que tener “el perfume más raro del mundo”.
Kayali demuestra que la perfumería puede sentirse actual sin perder su esencia ritual y emocional. Su propuesta es sencilla, pero no simple: el perfume no es una decisión única. Es mezcla, historia e imaginación.