
No hay nada más inapropiado que darte de bruces con un perfume fuera de lugar. Salir del gimnasio oliendo a oud o empezar un lunes de oficina envuelto en un halo de incienso… ¿Estás seguro del sello olfativo que quieres proyectar en cada ocasión?
En un momento en el que la tendencia “beast mode fragrances” es protagonista, es necesario hacer un llamamiento a la sensatez. No es necesario perfumarnos con perfumes intensos todos los días del año. Si quieres demostrar tu conocimiento en perfumería, empieza por aceptar que la intensidad no define a un buen perfume. Hay fragancias discretas con mucha personalidad.
¿Siempre le pides intensidad a un perfume?
Más allá de las etiquetas eau de toilette, eau de parfum o extrait, la intensidad real de un perfume se mide en tres parámetros:
1. A qué distancia te huelen (proyección).
2. Qué rastro dejas al pasar (estela).
3. Cuánto tiempo sigues oliendo (longevidad).
En la práctica, hay una regla sencilla de la que casi nadie habla, pero que debes tener siempre presente a la hora de escoger perfume: cuanto más pequeño es el espacio y menos confianza tienes con los demás, más cerca de la piel debería quedarse tu fragancia.
¿Podemos hablar de una “educación olfativa social”? Aunque no hay reglas escritas, los entendidos en perfume saben que oler bien tiene un significado más allá del literal y que en la elección de la fragancia debemos tener en cuenta que esta no debe ser invasiva.
Un perfume puede oler muy bien, pero nunca debería resultar agresivo en determinadas circunstancias: tienes una cita en una cafetería abarrotada de gente, a los pocos minutos las siete pulverizaciones de tu perfume empiezan a hacerte sentir incómodo y necesitas salir a airearte. Imagina lo que estará pensando tu acompañante. Acabas de sufrir una sobredosis de perfume.

Oficina: territorio para perfumes discretos
Salas compartidas, edificios con sistemas de ventilación, máquinas de café en los pasillos y reuniones que se alargan. Un escenario en el que una fragancia demasiado intensa puede convertirse en protagonista involuntaria de la mañana.
En este entorno, los perfumes funcionan casi como un código de vestuario:
• Fragancias recomendadas: esencias limpias, nítidas, que no reclamen atención, cítricos suaves, almizcles limpios, flores ligeras y maderas claras.
• Mantén alejados: los oud animálicos, los tabacos densos, los orientales pesados y las vainillas ultragolosas.
En el entorno laboral, el perfume ideal es el que solo se nota cuando alguien se acerca a hablar contigo, no el que anuncia tu llegada desde el pasillo.

Cita: deja huella sin eclipsarlo todo
En esta ocasión puedes escoger fragancias con cierta intensidad, pero que no lleguen a ser invasivas. El perfume debe actuar como una segunda piel, aparecer solo cuando te inclinas, cuando te quitas la chaqueta, cuando te acercas a saludar… Puede convertirse en un recuerdo sensorial potentísimo.
Las fragancias envolventes funcionan bien cuando la estela está controlada.
Hay un indicador claro para saber si te has pasado con el perfume: si tú mismo eres muy consciente de tu perfume durante toda la noche, probablemente para la otra persona sea demasiado.
• Fragancias recomendadas: ámbares suaves, vainillas elegantes, maderas cálidas, flores blancas y especias suaves.
• Mantén alejados: perfumes muy intensos o empalagosos, acordes de tabaco, cuero y gourmands pesados.

Viaje: el arte de no abrumar
Aviones y trenes de larga distancia son espacios de convivencia forzada: aire reciclado, poco espacio y ventilación limitada. En ese contexto, un perfume opulento se convierte en algo más que un error de cálculo. Roza la falta de consideración.
Durante el trayecto, apuesta por la moderación. Fragancias discretas, pocas pulverizaciones y nada de aplicar perfume en prendas que pasarán horas pegadas al asiento.
Al llegar a destino, sí: es el momento de ajustar tu perfume según el plan, ya sea una reunión de trabajo o un viaje de placer. No se trata de renunciar al perfume, sino de adaptar su intensidad a cada situación.
• Mejor optar por: cítricos ligeros, notas de té, acordes verdes o acuáticos.
• Mejor evitar: perfumes pesados, muy aromáticos, con tabaco o cuero.
No es necesario prescindir del perfume, sino evitar caer en el error de llevar la misma fragancia en todas las situaciones y con la misma intensidad.

Verano e invierno: el perfume según el clima
Una misma fragancia no se comporta igual en verano que en invierno. El calor amplifica: lo que en frío es un ámbar suave, en pleno verano puede resultar empalagoso.
En los meses cálidos funcionan mejor las composiciones frescas y transparentes, aplicadas con ligereza. En invierno sucede lo contrario: el frío apaga la fragancia y da espacio a notas más De repente, orientales, densas y envolventes. Aquí los extraits, los perfumes de estela generosa y los “beast mode fragrances” encuentran su hábitat natural.
• En verano, elige: cítricas, afrutadas, herbales, acuáticas y florales ligeras.
• Evita: vainillas densas, orientales, oud, tabaco y acordes muy dulces.
• En invierno, elige: orientales, ambarados, tabaco, vainilla y cueros suaves.
• Evita: cítricos muy volátiles y perfumes excesivamente ligeros.
Elegir perfume no es solo una cuestión de gusto personal, sino de contexto. Igual que entendemos que existe un código de vestimenta según la actividad que vayamos a realizar, el perfume tiene sus protocolos. No se trata de demonizar los perfumes intensos ni de apostar solo por los más discretos, sino de afinar con la elección para cada ocasión.