Brillante, complejo, increíblemente moderno, Le Parfum de Therese fue creado a principios de los años 50 por Edmond Roudnitska, uno de los más grandes perfumistas del siglo XX. La fragancia nunca se produjo comercialmente y permaneció en secreto porque Thérèse, la esposa de Roudnitska para quien se creó, era la única persona autorizada a llevarla. Considerada una obra maestra porque su acorde de frutas acuáticas se adelanta 40 años a su época, esta compleja fragancia recuerda también a gloriosos perfumes del pasado.