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La revolución del layering en la perfumería

¿Te imaginas que una marca de perfumes te animara a mezclar sus fragancias con las de otras casas? <br>

Mona Kattan, fundadora de Kayali, lo hace en sus redes sociales, impulsando una revolución olfativa donde el layering se convierte en un juego creativo y personal. Su marca es máximo exponente del layering del siglo XXI: invita a jugar con el perfume para disfrutar de combinaciones únicas y personalizadas. Algo que ha conquistado al público más joven que se ha lanzado a la diversión de superponer perfumes, transgrediendo normas tradicionales. Su máxima: la autoexpresión a través de las fragancias.

¿Te imaginas que una marca de perfumes te animara a mezclar sus fragancias con las de otras casas?

Mona Kattan, fundadora de Kayali, lo hace en sus redes sociales, impulsando una revolución olfativa donde el layering se convierte en un juego creativo y personal. Su marca es máximo exponente del layering del siglo XXI: invita a jugar con el perfume para disfrutar de combinaciones únicas y personalizadas. Algo que ha conquistado al público más joven que se ha lanzado a la diversión de superponer perfumes, transgrediendo normas tradicionales. Su máxima: la autoexpresión a través de las fragancias.

La superposición de perfumes o layering se ha convertido en un lenguaje de expresión personal, especialmente entre las generaciones más jóvenes, que conciben el perfume no como un simple accesorio, sino como una herramienta creativa y lúdica. Frente a la antigua idea de que identificarte con una fragancia te define, hoy se abraza la posibilidad de cambiar, experimentar y jugar con las combinaciones según el estado de ánimo, la ocasión o incluso el outfit del día.

Es así como el layering actual conecta con la individualidad, la flexibilidad y el disfrute sensorial por puro placer, sin reglas rígidas ni cánones clásicos. Atrás queda una manera de entender la combinación de perfumes reservada solo para entendidos. Ahora, la intuición tiene cabida para crear nuevas narraciones olfativas propias.

Los expertos apuntan a que los consumidores de perfumes de la Generación Z se decantan por crear un “armario de fragancias” con el que vestirse en diferentes ocasiones o modificar de acuerdo con el estado de ánimo.

Según estudios recientes, la longevidad y la proyección son factores clave de compra, y el layering se percibe como la solución para ganar control sobre intensidad, duración y evolución del perfume en la piel.

¿Qué quieres comunicar a través del perfume?

¿Qué quieres comunicar a través del perfume?

El layering permite diseñar una arquitectura olfativa personal: elegir una base reconfortante, añadir una capa fresca para proyectar energía o terminar con un acorde gourmand que comunique calidez o sensualidad.

Estamos ante una nueva era de libertad creativa en la perfumería. El ritual ya no consiste en aplicar un solo perfume, sino en superponerlo: preparar la piel con crema o aceite, construir una base con un body mist o una loción perfumada y, finalmente, añadir la fragancia principal para definir el carácter.

Este proceso convierte el acto de perfumarse en una experiencia sensorial consciente, donde el placer inmediato de oler bien convive con la satisfacción de crear algo único y propio.

La revolución del layering actual es que prescinde de normas para buscar personalización, mayor longevidad y más control sobre la estela final, convirtiéndose en un lenguaje olfativo de autoexpresión.

Las marcas amplían el armario de fragancias

Las marcas amplían el armario de fragancias

La oferta de productos para layering se ha disparado porque las marcas han entendido que el perfume ya no se consume como un objeto cerrado, sino como un medio de expresión personal.

“La expansión de las colecciones de mists en marcas como Calvin Klein, Philosophy, Kylie, Adidas Vibes, Nautica y Jawhara está pensada para que mezclar, combinar y superponer fragancias sea fácil, intuitivo y accesible. Una nueva experiencia olfativa para cada momento”, explica Jean Holtzmann, director de marcas de Coty Prestige.

Encontramos ejemplos como la colección de bálsamos corporales perfumados para combinar con el perfume Rare Beauty.
Resulta sorprendente cómo una firma clásica como Chanel ha incorporado un Primer a su línea Gabrielle para aplicar como prebase olfativa para mejorar la fijación de la fragancia.

Hay fragancias que nacen para funcionar como una capa para modular otro perfume. Es el caso de Not a Perfume Superdose, de Juliette Has a Gun, diseñada para crear un efecto de segunda piel. De igual manera D&S Durga propone Don’t Know What, combinarlo con otros perfumes. Y no nos podemos olvidar de Escentric Molecules con su famoso Molecule 01, cuenta con una composición centrada en Iso E super, que potencia y transforma otras fragancias.


Phlur ha construido su propuesta alrededor de brumas y fragancias pensadas para combinarse entre sí o con perfumes más intensos. Por ejemplo, la línea Decadent Layering reúne body sprays gourmand (vainilla, crema, cacao) que pueden usarse solas o superpuestas para crear un aroma a medida según el estado de ánimo.

En el caso de Sol de Janeiro, la marca nos invita a disfrutar del lado más lúdico y emocional del layering a través de cremas corporales, aceites y body mist que se pueden superponer para prolongar la fragancia, creando estelas envolventes.

Esta explosión de posibilidades para combinar fragancias confirma que el layering ha dejado de ser un gesto experimental para convertirse en un juego olfativo accesible, que nos permite diseñar nuestra propia firma olfativa mezclando diferentes productos perfumados.

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